jueves, 7 de enero de 2010

Vuelvo a volver

Vuelvo al verde de tus montañas
y al blanco de sus cumbres.
y al verde de tus campiñas.

Me abrazan tus marismas
y me acarician tus mares,
me acoge tu calor
y me saluda tu gente en los bares.

Te paseo de la Corredera
a Elvira con Plaza Nueva,
y desde la Torre del Oro
a la playa la Caleta.

Te recorro y me recorres
como el escalofrío que me recorrió
cuando te esperaba y tú no llegabas
corriendo a abrazarme

Y me vuelvo a alejar
del verde de tus montañas
y del blanco de sus cumbres.
Y del verde de tus ojos, niña.


Arkaninger Feizas. Diciembre de 2009 - Enero de 2010.

domingo, 3 de enero de 2010

Dios

Me va a permitir mi compadre Arkaninger éste impás, semejante salida de tono y aún estoy seguro de que se pondrá de rodillas, como yo, para leer a Palomares una vez más.

Si hay un prólogo, por vuestro Dios, que sea éste:

"Me da vértigo el punto muerto

y la marcha atrás,

vivir en los atascos,

los frenos automáticos y el olor a gasoil.

Me angustia el cruce de miradas

la doble dirección de las palabras

y el obsceno guiñar de los semáforos.

Me da pena la vida, los cambios de sentido,

las señales de stop y los pasos perdidos.

Me agobian las medianas, las frases que están hechas,

los que nunca saludan y los malos profetas.

Me fatigan los dioses bajados del Olimpo

a conquistar la Tierra

y los necios de espíritu.

Me entristecen quienes me venden clines

en los pasos de cebra,

los que enferman de cáncer

y los que sólo son simples marionetas.

Me aplasta la hermosura de los cuerpos perfectos,

las sirenas que ululan en las noches de fiesta,

los códigos de barras,

el baile de etiquetas.

Me arruinan las prisas y las faltas de estilo,

el paso obligatorio, las tardes de domingo

y hasta la línea recta.

Me enervan los que no tienen dudas

y aquellos que se aferran a sus ideales sobre los de cualquiera.

Me cansa tanto tráfico y tanto sinsentido,

parado frente al mar mientras que el mundo gira."

Francisco M. Ortega Palomares


sábado, 12 de diciembre de 2009

Rendidas

Somos nada envueltos en celos
querientes ajenos
amigos desqueridos,
amándose solos.

Somos todo envueltos en celo,
en sudores y en olvidos
compadres de duelo y risa:
puterio y visa.

Somos lo que tú dices que seamos,
seamos lo que yo diga:
tú el brazo ejecutor
y yo la mano amiga.


Somos solos sin azúcar,
pares desparejos,
trapecistas ciegos
saltando sin red.

Valcárcel, Feizas y dos rendidas, en el (ahora caliente) Invierno de 2009.



viernes, 4 de diciembre de 2009

El libro de los recuerdos

Cierro por fin el libro de los recuerdos
y aparece tu teléfono en la contraportada.

Cuánto tiempo desperdiciado,
no podía verte y te tenía al lado
y ahora que lo he cerrado
me muero por abrirlas.

Cuánto tiempo perdido...
si me hubiese decidido
me habrías recibido:
abriéndolas.

Menos mal que al menos (mal)
el libro de los recuerdos ya lo he cerrado
y aquí estás tú: sonriendo y esperando
que haga lo que peor hago:
y esperando...


Arkaninger Feizas. Diciembre de 2009.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Cena

Cocktail de pezones
desnudez deconstruida
milroces con crema
y nata en tus flanes.

Óscar Valcarcel, Otoño de 2009. Tengo que cenar menos, que luego no duermo..

miércoles, 7 de octubre de 2009

La cosa más bonita

Tan solo quería que en esa esquina,
en vez de bajarte los pantalones
me hubieran helado tus pies frios,
tras dormir sin manta alguna.

Ahora no somos más que meter,
pero ansiamos ser noches juntos
para embobarnos con el atardecer:
antes de despertar y volver a querer.

Hubiera esperado a la segunda cita
cuando me dijiste:
que no hay cosa más bonita
que el equilibrio entre el sueño y la duda.

A deshora me doy cuenta:
no buscaba una boca nueva.

Ó. Valcárcel. Otoño de 2009. Te la prometí, tu "cosa más bonita" estará en un libro. Y yo... donde me dejes estar.









domingo, 20 de septiembre de 2009

Nadie

Recipiente vacío de futuro,
carne comprada en el mercado.
De tí conozco cada secreto,
fútil falda corta sin camino.

Ni tú sientes lo que dijiste,
ni yo escuché tu miseria,
tan sólo aposté por tus tetas:
asintiendo a tus desidias.

Ni tú eres la princesa que sueñas,
ni John Waine te espera.

Ó. Valcarcel: ¿Es ya Otoño? Volvió a salir el mal verbo, el desconjugaó, el de Óscar.